La Primavera es la estación de subtono cálido a la que le favorecen los colores claros y limpios. En colorimetría se describe con un valor alto, una intensidad media o alta y colores puros, sin matices grisáceos: el coral, el durazno o el turquesa, que recuerdan a las flores de primavera, hacen que su rostro se ilumine. Es frecuente tener una piel con brillo y luminosidad y unos ojos castaño claro que destellan, pero la estación no depende de lo clara u oscura que sea tu piel. La Primavera se divide en tres subtipos: Primavera Clara, Primavera Brillante y Primavera Cálida.
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Marfil, camel, coral, turquesa y azul marino cálido forman un fondo de armario que puedes combinar en cualquier época del año.
Con marfil, marrón dorado y azul marino cálido como base, y un toque de rosa durazno, logras un look de trabajo luminoso y cercano.
Rojo amapola, jade, dorado claro y azul marino brillante para lucir radiante también de noche.
En lugar del negro o el gris frío, apuesta por crema, beige, camel y azul marino cálido.
Con la cara lavada o casi sin maquillaje, colócate junto a una ventana con luz natural y pon bajo tu rostro telas o papeles de colores para compararlos: coral frente a rosa azulado, marfil frente a blanco puro. Si con el coral y el marfil tu piel se ve más luminosa y, además, los colores claros y limpios te favorecen más que el negro o los tonos apagados, es posible que seas Primavera. La iluminación y cómo te sientas ese día influyen, así que repite la prueba en días distintos para decidir con más seguridad.
A las personas de subtono cálido les favorecen los colores con matiz amarillo, y a las de subtono frío, los colores con matiz azulado. No tiene que ver con que la piel sea clara u oscura, sino con la dirección de su matiz: hay pieles muy claras de subtono cálido y pieles profundas de subtono frío. El subtono cálido se divide en Primavera y Otoño, y el frío en Verano e Invierno; dentro de cada uno, los colores ideales cambian según el valor (claridad), la intensidad (viveza) y la pureza del color (limpio o apagado).
Ambas estaciones tienen subtono cálido, pero a la Primavera le favorecen los colores claros y limpios, y al Otoño, los colores profundos, sobrios y apagados. Si el coral o el turquesa te iluminan el rostro, tiendes a Primavera; si el terracota, el verde oliva y la mostaza te quedan de forma natural, tiendes a Otoño.
No hay colores prohibidos. Eso sí, el negro tiende a endurecer las facciones, así que puedes cambiarlo por azul marino o marrón o, los días que lo uses, añadir cerca del rostro una prenda interior en marfil o un labial luminoso para equilibrar el conjunto.
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