Elige un color y ponlo a pantalla completa con un toque. Sirve como luz para videollamadas, para limpiar el monitor o para revisar píxeles muertos.
Al terminar el tiempo, la pantalla completa se cierra sola.
Pon una pantalla blanca o de color cálido frente a ti y súbele el brillo. Ilumina tu cara de forma suave, como un aro de luz.
Sobre negro se ve el polvo y sobre blanco las manchas. Así no se te escapa nada.
Pasa por rojo, verde, azul, blanco y negro. Un punto que no cambia de color es un píxel muerto o atascado.
Un tono suave con poco brillo sirve como luz de noche o para leer sin encender la lámpara.